DON PRIETO

A los 57 lo que te detiene no es el peso.Es quién te está viendo.

Voy a abrir un grupo presencial en Guadalajara. Doce hombres, tres mañanas a la semana, con el gimnasio cerrado nada más para nosotros. Yo doy las sesiones.

Apuntarme a la lista

Todavía no abro los lugares.

Estoy amarrando los últimos detalles con el gimnasio, así que por ahora nada más estoy juntando la lista de quién quiere que le avise. Cuando abra, los de la lista se enteran primero.

Ahí te voy a avisar. No te voy a andar mandando cosas, es nada más para eso.

Si no vives cerca, apúntate igual. Estoy anotando de dónde me escriben para ver a dónde abrir el siguiente.

QUEDASTE EN LA LISTA

Listo, amigo.

Cuando abra los lugares te aviso. No te tienes que estar fijando en nada.

Únete a mi canal para que te llegue el aviso. Ahí voy subiendo cómo va quedando el lugar y ahí lo voy a anunciar primero. Es nada más para ver: no es grupo, nadie te va a escribir y nadie ve el número de nadie.

Unirme al canal

¿Tienes alguna duda? Escríbeme directo por WhatsApp y te contesto yo.

Por qué lo estoy haciendo

Un señor me escribió esto la semana pasada

“Don, todo lo que dices tiene sentido. Pero yo llego al gimnasio, me paro enfrente de las pesas, y no sé qué estoy haciendo.”

Y tiene razón.

Yo te puedo escribir el mejor programa del mundo. Pero si nadie te está viendo la técnica, si nadie te dice cuándo subirle al peso y cuándo esperarte, va a pasar una de dos cosas: o te quedas en lo mismo tres meses, o te lesionas en el sexto.

Y hay algo más, que casi nadie dice en voz alta. Lo que de verdad detiene a un hombre de cincuenta y tantos no es el esfuerzo. Es entrar a un gimnasio lleno de muchachos de veinticinco que sí saben qué están haciendo, y sentir que todo el mundo te está viendo aprender algo que se supone que ya deberías saber.

Así que en lugar de pedirte que le eches más ganas, vamos a cerrar el gimnasio.

12
hombres, y ni uno másA partir del trece dejo de poder corregirlos a todos.
3
mañanas a la semanaLunes, miércoles y viernes. Sesiones de una hora.
0
personas ajenas adentroEl gimnasio cierra al público durante nuestra hora.
12
semanas de programaCon mediciones al principio, a la mitad y al final.

Cada ejercicio tiene tres versiones. En la evaluación medimos en cuál estás y ahí empiezas. Nadie se queda sentado viendo.

¿Te queda?

El gimnasio está por Lafayette, entre Chapultepec y Vallarta. Muy cerca del centro, del lado poniente.

VALLARTA CHAPULTEPEC LÓPEZ MATEOS 3 KM 6 KM Centro Minerva Chapalita Providencia Zapopan centro Andares Plaza del Sol Tlaquepaque Tonalá → LAFAYETTE
Esquema de referencia

Si vives del lado poniente o por el centro, te queda bien. Si vienes de Tlaquepaque, Tonalá o Tlajomulco, piénsalo con el tráfico de las ocho de la mañana, no con la distancia en el mapa. Son tres veces por semana durante doce semanas: si el camino te pesa, lo vas a dejar en la tercera.

Prefiero decírtelo ahorita que descubrirlo tú en la semana cuatro.

Lo que no va a pasar

  • No te vas a ver como a los treinta. No va a pasar y no te lo voy a vender.
  • Las primeras dos semanas te van a parecer poco. Es a propósito.
  • No hay dieta milagro ni suplemento que resuelva esto.

Lo que sí

  • Levantarte del suelo sin usar las manos.
  • Cargar a tu nieto sin calcular cómo.
  • Subir las escaleras sin pensar en las escaleras.
  • Un cuaderno lleno de números que prueban que funcionó.

Eso no es verse mejor. Es no depender de nadie. Y a nuestra edad eso vale más.

Me llamo Eduardo. Tengo 60 años y dos hernias de disco.

Entreno cinco días a la semana. No porque sea especial ni porque me sobre la disciplina. Entreno porque a los cincuenta y tantos me di cuenta de que si no lo hacía, el que iba a pagar no era yo nada más.

Y no me fue bien a la primera. Ni a la segunda.

Si tú ya lo intentaste antes y no funcionó, no te faltó carácter. Te faltó información que nadie te dio. Casi todo lo que se vende de entrenamiento está diseñado para un cuerpo de veinticinco años, y el tuyo no responde igual. Eso lo vamos a corregir aquí.

¿Cuánto cuesta y cuándo empieza?

Todavía no lo publico, y no es por misterio. Estoy cerrando los últimos detalles con el gimnasio y no quiero decirte un número ni una fecha que después tenga que cambiar.

Prefiero decírtelo tarde y que sea cierto. Los de la lista se enteran primero.

Nunca he entrenado, o llevo años sin hacerlo. ¿De todas formas puedo?

Ese es exactamente el punto de partida que espero. Si ya vinieras entrenando bien, no me necesitas.

Cada ejercicio tiene tres versiones. Antes de empezar medimos en cuál estás y ahí arrancas. No hay una versión para los que sí pueden y otra para los demás: todos hacen el mismo ejercicio, cada quien en su nivel.

Nadie se queda sentado viendo.

Tengo una lesión, una cirugía o una condición médica.

Dímelo desde ahorita y quedas en la lista igual.

Antes de que cargues nada vamos a revisar tu presión y cómo te mueves, y en varios casos te voy a pedir una nota de tu médico diciendo qué puedes hacer y qué no. Yo entreno con dos hernias de disco, así que ese paso no me lo salto con nadie.

Si tu médico dice que no, te lo voy a decir de frente y no te voy a vender nada.

¿Qué edad necesito?

Está armado para hombres de cincuenta para arriba. Si andas en los cuarenta y tantos y te late, escríbeme y lo platicamos.

No es una regla de club. Es que el cuerpo a esta edad responde distinto, y todo el programa está construido alrededor de eso.

¿Es solo para hombres?

Este grupo sí. Toda la dinámica está armada alrededor de hombres de cincuenta para arriba: de qué se habla, cómo se habla, y qué le está pasando a este cuerpo a esta edad.

El Protocolo, el programa que tengo en línea, ese lo puede hacer cualquiera.

¿Es como CrossFit?

No. El lugar es de entrenamiento funcional, eso sí, pero lo que hacemos adentro es otra cosa.

Cargas medidas, progresión lenta y ningún ejercicio contra reloj. Aquí nadie compite contra nadie, y una serie se para cuando la técnica se rompe, no cuando suena el cronómetro.

Ya tengo El Protocolo. ¿Esto lo reemplaza?

No. Es el mismo sistema, ejecutado en persona.

El Protocolo lo tienes en el teléfono. Aquí lo haces conmigo corrigiéndote la técnica y subiéndote la carga cuando toca, no cuando tú creas que ya.

¿Puedo lograrlo solo con El Protocolo, sin venir?

Sí. Lo diseñé para que funcione en casa o en cualquier gimnasio, sin que yo esté parado a un lado. Y funciona.

Esto es para el hombre que ya sabe que solo no lo va a hacer. Si con el programa te alcanza, quédate ahí y no gastes de más.

¿Tú das todas las sesiones?

Sí. Los primeros tres meses las doy yo, las tres a la semana. No es un entrenador contratado con mi nombre en la puerta.

¿Necesito ser socio del gimnasio?

No. Durante nuestra hora el gimnasio está cerrado y es nuestro. No pagas membresía ni inscripción a nadie más.

¿Y si falto o salgo de viaje?

Vas a tener una semana de congelamiento por si sale un viaje o te enfermas.

Fuera de eso, la sesión que faltas no se repone. No es castigo: somos doce avanzando juntos y no puedo detener al grupo. Vuelves donde vamos, con tu peso de la última vez.

¿Apuntarme me compromete a algo?

A nada. Estar en la lista es nada más para que te avise cuando abra, antes que a los demás.

Ahí decides. Y si decides que no, no pasa absolutamente nada.